
La futura integración normativa busca reforzar la protección de las personas trabajadoras agrícolas frente a riesgos derivados del uso de maquinaria, equipo, herramientas, instalaciones y condiciones peligrosas en el trabajo rural.
La seguridad y salud en las actividades agrícolas vuelve a situarse en la agenda preventiva de México. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social informó sobre la integración de una sola Norma Oficial Mexicana para labores agrícolas, incorporando disposiciones relacionadas con instalaciones, maquinaria, equipo y herramientas, aspectos actualmente vinculados a la NOM-007-STPS-2000
La actividad agrícola continúa siendo uno de los sectores donde la prevención de riesgos laborales requiere una atención específica. El uso de maquinaria, equipos, herramientas manuales y motorizadas, instalaciones de apoyo y tareas de mantenimiento genera condiciones de riesgo que pueden derivar en atrapamientos, golpes, cortes, proyección de partículas, contacto con partes móviles, vuelcos, ruido, vibraciones, sobreesfuerzos y accidentes graves cuando no existen procedimientos seguros de trabajo.
En este contexto, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social informó el 23 de enero de 2026 sobre la integración de una sola Norma Oficial Mexicana en materia de seguridad y salud para labores agrícolas. Según la propia STPS, este proceso considera la NOM-007-STPS-2000, relativa a actividades agrícolas, instalaciones, maquinaria, equipo y herramientas, junto con otras disposiciones aplicables al sector.
La medida resulta relevante porque la prevención en el campo mexicano no puede limitarse al cumplimiento documental. Las actividades agrícolas mecanizadas presentan riesgos muy concretos que requieren identificación previa, capacitación, mantenimiento preventivo, supervisión, señalización, uso adecuado del equipo de protección personal y control de condiciones peligrosas durante la operación.
La NOM-007-STPS-2000 ha servido durante años como referencia para comprender las condiciones de seguridad e higiene aplicables en actividades agrícolas relacionadas con la instalación, operación y mantenimiento de maquinaria, equipo y herramientas. Su utilidad principal está en orientar a patrones, responsables de seguridad y personas trabajadoras sobre los riesgos presentes en el trabajo agrícola y las medidas necesarias para reducir la probabilidad de accidentes.
Desde una perspectiva preventiva, el valor de una norma de este tipo no reside únicamente en establecer obligaciones, sino en ordenar la gestión del riesgo. En el sector agrícola, muchas lesiones se producen por fallos relativamente previsibles: maquinaria sin resguardos, herramientas en mal estado, ausencia de capacitación, improvisación en tareas de mantenimiento, falta de bloqueo de equipos, exposición a partes móviles o uso inadecuado de implementos.
La futura norma integral podría representar una oportunidad para actualizar el enfoque preventivo en el campo, facilitar la comprensión de las obligaciones aplicables y fortalecer una cultura de seguridad más práctica. Esto es especialmente importante en un sector donde conviven empresas tecnificadas, pequeños productores, trabajo temporal, empleo informal y condiciones ambientales exigentes.
Para empresas agrícolas, responsables de seguridad y profesionales de salud ocupacional, el mensaje es claro: la prevención en el campo debe anticiparse a la actualización normativa. Revisar maquinaria, capacitar a las personas trabajadoras, documentar procedimientos, establecer controles durante el mantenimiento y mejorar la supervisión operativa son acciones que no deberían esperar a la publicación definitiva de una nueva norma.
La prevención de accidentes con maquinaria agrícola requiere controlar tanto el estado del equipo como la forma en que se utiliza. Entre los puntos críticos se encuentran los resguardos de partes móviles, la estabilidad de equipos, la capacitación del operador, la revisión antes del uso, los procedimientos de mantenimiento, el control de energías peligrosas, la señalización y el uso correcto de herramientas.
Implicaciones para empresas y profesionales
Las empresas agrícolas deberían revisar sus inventarios de maquinaria y herramientas, identificar tareas críticas, actualizar procedimientos seguros de trabajo, verificar necesidades de equipo de protección personal y reforzar la formación de operadores, supervisores y personal de mantenimiento. También conviene documentar inspecciones, incidentes y acciones correctivas para mejorar la trazabilidad preventiva.
La seguridad en el campo mexicano necesita normas claras, pero también gestión real del riesgo. La integración de una norma específica para labores agrícolas puede ser una oportunidad para pasar de una prevención formal a una prevención más operativa, centrada en evitar lesiones, proteger la salud y mejorar las condiciones de trabajo en el sector agrícola.