Una explosión seguida de incendio registrada en una planta de sal de PMV Minera, en Jáltipan, Veracruz, ha dejado un balance de cinco personas fallecidas, según las últimas informaciones disponibles. El accidente ocurrió el 14 de septiembre en un pozo de salmuera con diésel situado dentro de las instalaciones industriales.
Los primeros reportes oficiales confirmaron inicialmente tres fallecidos y una persona lesionada que fue trasladada a un hospital. Durante los días posteriores se conoció el fallecimiento de otras personas relacionadas con el siniestro, elevándose el balance a cinco víctimas mortales. Algunas informaciones señalaron además que trabajadores heridos continuaban recibiendo atención médica.
La emergencia movilizó a equipos de Protección Civil, Seguridad Pública y autoridades municipales de Jáltipan, Chinameca y Acayucan. En el lugar se estableció un puesto de mando para coordinar las actuaciones, se acordonó el área y los servicios de emergencia trabajaron en el control del incendio.
Las autoridades han indicado que continúan las actuaciones para esclarecer las causas del accidente y determinar las responsabilidades correspondientes. Por el momento, no resulta prudente atribuir el siniestro a una causa concreta mientras la investigación siga abierta.
La seguridad industrial, más allá del cumplimiento documental
Accidentes de esta naturaleza recuerdan la importancia de que las organizaciones que trabajan con combustibles, sustancias peligrosas o procesos con potencial de incendio y explosión dispongan de sistemas preventivos capaces de anticipar escenarios de alta gravedad.
La seguridad industrial no puede limitarse a disponer de procedimientos escritos o registros documentales. La prevención efectiva exige identificar qué puede fallar, en qué condiciones puede producirse un evento peligroso y cuáles son las barreras necesarias para impedir que una desviación termine convirtiéndose en un accidente grave.
En instalaciones con riesgo de incendio o explosión, la gestión preventiva debe prestar especial atención a aspectos como:
- Identificación de peligros y evaluación de escenarios accidentales.
- Control de sustancias inflamables y combustibles.
- Mantenimiento preventivo de instalaciones, equipos y sistemas de seguridad.
- Control de fuentes de ignición.
- Procedimientos seguros durante trabajos de mantenimiento.
- Sistemas de detección, alarma y extinción.
- Formación específica de las personas trabajadoras.
- Coordinación entre empresas cuando interviene personal contratista.
- Preparación y actualización de los planes de emergencia.
- Investigación de incidentes y situaciones anómalas antes de que desemboquen en accidentes graves.
Mantenimiento y trabajos no rutinarios
Algunas informaciones periodísticas han señalado que en el área del accidente se realizaban trabajos de mantenimiento por parte de personal contratista. Este aspecto no ha sido establecido todavía como causa del accidente, pero pone sobre la mesa uno de los ámbitos tradicionalmente más sensibles de la seguridad industrial: las operaciones no rutinarias.
Las tareas de mantenimiento, reparación, limpieza, apertura de equipos o intervención sobre instalaciones pueden modificar las condiciones normales de funcionamiento. Por este motivo, requieren una evaluación específica de riesgos y una coordinación particularmente rigurosa.
Antes de iniciar este tipo de trabajos resulta fundamental comprobar, entre otras cuestiones, el aislamiento de energías peligrosas, las condiciones de la instalación, la presencia de sustancias inflamables, la necesidad de permisos especiales de trabajo y la existencia de procedimientos de emergencia adaptados a la intervención.
Prepararse también para cuando las barreras fallan
La prevención debe orientarse prioritariamente a evitar que el accidente ocurra. Sin embargo, las organizaciones también deben prepararse para responder cuando las medidas preventivas no consiguen contener un evento.
El accidente de Jáltipan movilizó recursos públicos y municipales y obligó a establecer mecanismos específicos de coordinación de la emergencia. El Gobierno de Veracruz informó inicialmente que no existía riesgo inmediato para las poblaciones cercanas y pidió a la ciudadanía que no se aproximara a la zona para facilitar las actuaciones de los equipos de emergencia.
En el ámbito empresarial, esta preparación implica disponer de planes de emergencia realistas, personal formado, medios adecuados y procedimientos claros de comunicación, evacuación y coordinación con los servicios externos.
También resulta esencial que los simulacros reproduzcan escenarios plausibles. Un plan de emergencia que nunca se prueba puede presentar deficiencias que únicamente se descubran cuando ocurra una situación real.
Investigar para evitar que vuelva a ocurrir
La investigación de un accidente industrial grave no debería limitarse a identificar el último error o la acción inmediatamente anterior al suceso.
Una investigación preventiva debe analizar las causas inmediatas y las causas organizativas, incluyendo el diseño de los procesos, mantenimiento, supervisión, formación, coordinación empresarial, gestión del cambio, procedimientos existentes y eficacia de las barreras de seguridad.
El objetivo final no es únicamente determinar qué ocurrió, sino comprender por qué las medidas existentes no fueron suficientes para evitarlo.
El accidente ocurrido en Jáltipan vuelve a poner de manifiesto que la seguridad de procesos, el mantenimiento preventivo y la preparación ante emergencias deben ocupar un lugar central en aquellas instalaciones donde un fallo puede tener consecuencias especialmente graves.
Mientras continúen las investigaciones oficiales, cualquier conclusión sobre la causa concreta del siniestro debe considerarse prematura. Lo que sí resulta claro es que accidentes de esta magnitud deben servir para revisar los sistemas preventivos y reforzar las barreras destinadas a proteger a las personas trabajadoras.