
Los recientes incidentes en cisternas de la Ciudad de México evidencian que los trabajos aparentemente rutinarios pueden convertirse en emergencias graves si no se controlan atmósferas peligrosas, permisos de entrada y rescate.
Los trabajos en cisternas, registros, tanques, pozos, cárcamos o depósitos suelen percibirse como tareas de mantenimiento ordinario. Sin embargo, desde el punto de vista preventivo, pueden formar parte de una de las actividades más críticas dentro de la seguridad laboral: los trabajos en espacios confinados.
En los últimos días, medios mexicanos han informado de incidentes en Ciudad de México relacionados con trabajadores intoxicados al ingresar a cisternas. N+ reportó el rescate de dos trabajadores intoxicados en una cisterna de una obra en la colonia San Rafael, mientras que El Sol de México informó que los trabajadores retiraban maderas del interior de la cisterna cuando inhalaron gases acumulados, con uno de ellos reportado grave.
Estos hechos no deben tratarse como sucesos aislados ni como simples accidentes de obra. Desde la perspectiva de seguridad y salud en el trabajo, apuntan a una pregunta mucho más incómoda: ¿se están identificando realmente los espacios confinados antes de autorizar el ingreso de trabajadores?
La NOM-033-STPS-2015, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de agosto de 2015 y vigente desde el 30 de noviembre de ese mismo año, establece las condiciones de seguridad para realizar trabajos en espacios confinados. Su objetivo es proteger la integridad física y la vida de las personas trabajadoras que realizan este tipo de actividades.
El riesgo principal en estos espacios no siempre es visible. Una cisterna puede parecer vacía y accesible, pero contener una atmósfera deficiente en oxígeno, gases tóxicos, vapores inflamables o contaminantes acumulados. Por eso, entrar “solo un momento” o “para terminar rápido” puede ser una decisión fatal.
El problema preventivo no está únicamente en la existencia de una norma. Está en su aplicación real: identificación del espacio, evaluación previa de la atmósfera, autorización de entrada, procedimiento de trabajo, vigilancia externa, comunicación permanente, equipo de protección adecuado, capacitación y plan de rescate. En espacios confinados, improvisar el rescate también puede multiplicar las víctimas, porque quien entra a auxiliar sin protección puede convertirse en la siguiente persona afectada.
Para empresas constructoras, administradores de inmuebles, servicios de mantenimiento, contratistas y responsables de seguridad, estos incidentes deberían activar una revisión inmediata. No basta con tener trabajadores experimentados. La experiencia no sustituye la medición atmosférica, el permiso de trabajo ni la supervisión.
La prevención en espacios confinados exige una regla básica: nadie entra si antes no se ha demostrado que puede entrar de forma segura.
Contexto técnico
La NOM-033-STPS-2015 está vigente y aplica a trabajos en espacios confinados. La Plataforma de Infraestructura de la Calidad identifica la norma como “Condiciones de seguridad para realizar trabajos en espacios confinados”, con publicación en el DOF el 31 de agosto de 2015 y entrada en vigor el 30 de noviembre de 2015.
Implicaciones para empresas y profesionales
Las empresas deberían revisar de inmediato si tienen identificados sus espacios confinados, si cuentan con procedimientos de entrada, permisos de trabajo, medición atmosférica, vigilancia externa, capacitación específica y protocolo de rescate. Para profesionales de SST, el caso es una oportunidad para insistir en que una cisterna no es solo una cisterna: puede ser un espacio mortal si se gestiona como una tarea rutinaria.
Los accidentes en espacios confinados suelen ser graves porque combinan invisibilidad del riesgo, exceso de confianza y rescates improvisados. La lección preventiva es clara: antes de entrar, hay que medir, autorizar, vigilar y estar preparados para rescatar sin poner en riesgo más vidas.