
Escaleras fijas en los centros de trabajo: diseño, mantenimiento y uso seguro para prevenir caídas
Las escaleras fijas forman parte de numerosos centros de trabajo y, precisamente por su uso cotidiano, pueden pasar desapercibidas dentro de la gestión preventiva. Sin embargo, peldaños deteriorados, superficies resbaladizas, diferencias de altura entre escalones, iluminación insuficiente o ausencia de pasamanos pueden convertir un simple cambio de nivel en un punto crítico de accidente.
En México, la NOM-001-STPS-2008 establece condiciones de seguridad aplicables a edificios, locales, instalaciones y áreas de los centros de trabajo, incluidas las escaleras. Entre otros requisitos, señala que los tramos rectos deben mantener un ancho constante, las huellas deben presentar dimensiones uniformes y los peraltes conservar la misma altura, admitiéndose únicamente pequeñas variaciones. También regula la disposición de barandales y pasamanos y exige que estos elementos permitan un tránsito seguro. (Organismos Privados)
El diseño importa, pero el mantenimiento también
Una escalera inicialmente bien diseñada puede convertirse con el tiempo en una fuente de riesgo. Desgaste de las huellas, elementos sueltos, superficies contaminadas con agua, grasa o aceites, pasamanos deteriorados y obstáculos en rellanos o peldaños son condiciones que deben detectarse antes de que provoquen un accidente.
Las superficies deberían conservar características antideslizantes y presentar una geometría uniforme que facilite un patrón de marcha previsible. La normativa internacional coincide en considerar especialmente relevantes la uniformidad entre peldaños, la existencia de sistemas de protección lateral y el mantenimiento de las escaleras libres de obstáculos. OSHA establece también que las escaleras deben mantenerse en condiciones seguras y contar con pasamanos o sistemas de protección cuando corresponda. (Seguridad y Salud Ocupacional)
La iluminación constituye otro factor fundamental. Una sombra sobre un escalón, un cambio difícil de percibir en la altura o un borde poco visible pueden favorecer errores de apoyo, especialmente durante descensos.
El comportamiento también condiciona el riesgo
Correr, bajar varios peldaños de una vez, transportar objetos que impidan ver el recorrido o no utilizar el pasamanos incrementan la posibilidad de caída. La prevención debe actuar, por tanto, sobre la instalación y sobre la forma de utilizarla.
Las caídas continúan teniendo un peso relevante dentro de la accidentalidad laboral mexicana. La STPS ha identificado históricamente las caídas entre las principales causas externas de accidentes de trabajo, mientras que los datos del IMSS confirman que los accidentes laborales continúan representando la mayor parte de los riesgos de trabajo registrados. En 2024, el 69 % de los riesgos laborales analizados correspondieron a accidentes de trabajo. (stps.gob.mx)
Inspeccionar antes de que ocurra el accidente
Una revisión preventiva debería comprobar periódicamente estado y uniformidad de peldaños, propiedades antideslizantes, estabilidad de barandales, continuidad de pasamanos, iluminación, limpieza, ausencia de obstáculos y condiciones de los rellanos.
Cuando se detecte una deficiencia que pueda comprometer la seguridad, la prioridad no debería ser advertir al trabajador para que “tenga cuidado”, sino corregir el defecto, restringir el acceso cuando sea necesario y evitar que una condición conocida termine convirtiéndose en un accidente.