La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) fijó una meta de 38 mil 455 inspecciones laborales para 2026. Su programa prioriza centros y actividades donde el análisis de información identifica mayor riesgo de incumplimiento. Para las empresas, el anuncio refuerza la importancia de demostrar que la prevención funciona en la práctica y no solo en los documentos.
Inspecciones orientadas por riesgo
El Programa de Inspección 2026, presentado a representantes empresariales y sindicales, propone concentrar las visitas en los lugares donde puedan tener mayor efecto en la protección de los derechos de las personas trabajadoras. La STPS describe un cambio de enfoque: evaluar la calidad y efectividad de la vigilancia, además de contabilizar las visitas realizadas.
La cifra de 38 mil 455 es una meta anual anunciada por la autoridad, no un balance de inspecciones concluidas. Tampoco implica que todos los centros de trabajo vayan a recibir una visita. La selección se apoyará en información disponible y factores de riesgo, con atención a sectores estratégicos, actividades de alto riesgo y grupos en situación de vulnerabilidad.
Tecnología y protocolos especializados
La dependencia informó que incorporará herramientas tecnológicas y nuevos protocolos. Entre ellas mencionó REPSE 2.0, orientado a ampliar las posibilidades de consulta pública y facilitar la gestión de registros relacionados con servicios especializados. También señaló que habrá protocolos para problemáticas y sectores específicos. La utilidad de estos instrumentos dependerá de la calidad de los datos, de los criterios aplicados y de la capacidad para convertir hallazgos en correcciones concretas.
Como contexto, la STPS reportó más de 275 mil inspecciones entre 2019 y 2025 y un beneficio acumulado para más de 33 millones de personas trabajadoras. Estas cifras corresponden al periodo señalado por la autoridad y no describen por sí mismas el estado actual de seguridad de todos los centros laborales del país. Comparar años o sectores exige considerar qué se inspeccionó, por qué se seleccionó y qué medidas se verificaron después.
Qué debería revisar un centro de trabajo
La preparación responsable comienza con identificar los peligros reales de cada actividad. En una planta pueden dominar los riesgos de maquinaria, energía eléctrica, sustancias químicas o manejo de materiales; en otros servicios, la carga física, los desplazamientos o los factores psicosociales requieren mayor atención. Una revisión útil relaciona cada riesgo con medidas de control, responsables, formación y seguimiento.
Conviene comprobar que los procedimientos se conocen y se aplican, que el equipo de protección es adecuado cuando corresponde y que las personas pueden reportar incidentes y condiciones inseguras. Los registros son necesarios, pero deben reflejar lo que sucede en el lugar de trabajo. Un formato completo no sustituye el mantenimiento, la supervisión ni la corrección de una condición peligrosa observada.
También es importante revisar las medidas tras cambios de proceso, incorporación de equipos o accidentes. La participación de trabajadores y supervisores ayuda a detectar diferencias entre el procedimiento escrito y la operación diaria. Si una inspección identifica incumplimientos, la respuesta más útil es corregir sus causas y verificar que la solución se mantiene.
Un indicador que exige seguimiento
El programa de 2026 abre una oportunidad para observar si una inspección más focalizada mejora la prevención. Para juzgarlo no bastará conocer el número de visitas: harán falta datos sobre hallazgos, acciones correctivas y reducción de exposiciones o daños. Mientras esos resultados no se publiquen, la conclusión prudente es que la STPS ha definido una estrategia y una meta, cuya ejecución deberá comprobarse durante el año.