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Portada Foros Seguridad en el Trabajo Cumplimiento Nom-031-stps Vs Avance de Obra.

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Seguridad en el Trabajo


  • sesp
    Participante
    sesp

    En que momento se responsabiliza al segurista por los retrasos en el avance.
    ¿te conviertes en el abogado del diablo?


    juantc
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    juantc

    opino que en ninguno, en teoria el encarghado de safety debe estar incluido en el programa/cronograma de obra puesto que él debe saber qué se estará realizando/ejecuando para los analisis de riesgos correspondientes, permisos de trabajo y demás.


    sesp
    Participante
    sesp

    Definitivamente tienes razón parte de las responsabilidades son: El Diseñar una estrategia para la elaboración y puesta en marcha de medidas de prevención, incluidas las relacionadas con los métodos de trabajo y de producción, que garanticen un mayor nivel de protección de la seguridad y salud de los trabajadores. Sin embargo cuando se detecta el incumplimiento, de las medidas de seguridad, durante algún proceso, debes de suspender la actividad, puesto que efectivamente otorgas el permiso y lo verificas, pero cuando ya están en proceso te das cuenta que incumplen, y ese retraso por suspensión de actividad es donde empiezan a pegar de gritos.


    sesp
    Participante
    sesp

    LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCIÓN.

    Se puede decir que los grandes edificios en el mundo han sido construidos por la mano del hombre.

    Pero, en las adversidades las mujeres también buscan construir una pared, que no divida sus ilusiones y ganas de alcanzar el éxito.

    Las mujeres muestran una presencia creciente en la industria de la construcción, producto de las crisis económicas y no de mejores oportunidades de empleo.

    De acuerdo con el INEGI, el 95 por ciento de las mujeres en la construcción están clasificadas como obreras o ayudantes de obreras y para estos grupos se identifica una importante discriminación salarial.

    Las mujeres albañiles han implantado ya un furor en la metrópoli, en el que ponen su ladrillo de esfuerzo para llevar sustento a la familia.

    A pesar de que en los últimos 20 años la presencia de ingenieras y arquitectas ha aumentado, la construcción es aún una industria dominada por hombres, destacan especialistas.

    Entre el ruido de cinceles, carretillas, mazos, palas, bloques y martillazos, ellas también afinan y construyen un gran nivel entre los muros de un nuevo edificio, en el que vacían su habilidad.

    Las mujeres cuentan con una mayor participación en temas de sustentabilidad, son un 50% de quienes se involucran en este tipo de proyectos, tiene que ver con el instinto de preservación de la vida.
    En el primer trimestre de 2015, 3 millones 763,496 hombres están empleados en la construcción, en contraste con las 141,174 que trabajan en esta industria, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

    Los riesgos que corren los hombres son más conocidos debido a que, hasta ahora, los aspectos de seguridad y salud en el trabajo (SST) se habían focalizado en empleos peligrosos, en sectores predominantemente masculinos. Hoy en día, sin embargo, las mujeres representan más del 40% de la fuerza de trabajo mundial, es decir, 1.200 millones de los 3.000 millones de trabajadores de todo el mundo.

    Esta presencia creciente de la mujer despierta una serie de interrogantes relacionadas con cuestiones de género, en función a los diferentes riesgos que pueden enfrentar hombres y mujeres en materias como: exposición a substancias peligrosas; impacto de los agentes biológicos en la salud reproductiva; demandas físicas del trabajo pesado; diseño ergonómico de los lugares de trabajo y la extensión de la jornada laboral.

    Esto último, teniendo en cuenta las tareas que han de llevarse a cabo en el hogar. Además, tradicionalmente se han subestimado los peligros para la seguridad y la salud en el trabajo que afectan a las trabajadoras, pues las normas de seguridad y salud, y los límites de exposición a las substancias peligrosas, se basan en poblaciones masculinas y en pruebas de laboratorio.

    Muchos más hombres que mujeres laboran en ocupaciones que los exponen a accidentes; de ahí que son más altas las probabilidades que sufran accidentes fatales o de otro tipo por causas relacionadas con el trabajo. Los hombres también suelen estar más expuestos a peligros causados por substancias cancerígenas o que producen enfermedades circulatorias y respiratorias. Los investigadores también han observado que los hombres tienden a adoptar menos medidas preventivas y de protección para efectuar su trabajo que las mujeres.

    Las inquietudes en materia de SST de las mujeres están mucho más asociadas a su doble papel productivo y reproductivo. Tradicionalmente, las mujeres y los hombres han asumido distintas responsabilidades al interior del hogar. Con más mujeres ingresando a la fuerza de trabajo, puede que ellas se hagan cargo de tareas remuneradas y, en paralelo, continúen con el trabajo no remunerado de cuidar a la familia y atender los quehaceres domésticos. Si se suman ambas actividades, muchas mujeres trabajan más horas que los hombres.12 Los peligros y riesgos específicos que enfrentan las mujeres están asociados a las condiciones laborales de los sectores en donde se desempeñan.

    Desde su creación, la OIT ha elaborado diversos instrumentos destinados a lograr avances en el campo de la seguridad y la salud en el trabajo. Muchos de estos instrumentos internacionales se refieren a sectores o peligros específicos.

    El Convenio sobre el marco promocional para la seguridad y la salud en el trabajo, 2006 (núm. 187) y la Recomendación que lo acompaña (núm. 197), establecen disposiciones para que los países promuevan estos temas a través de programas nacionales; se genere una cultura de la prevención y se apliquen sistemas con un enfoque centrado en la seguridad y la salud en el trabajo.

    Con su estructura organizacional tripartita, que abarca a trabajadores, empleadores y gobiernos, la OIT se encuentra en una posición favorable para tomar la iniciativa y ocuparse de la coordinación de programas amplios. Además, la OIT posee el mandato de alcance mundial para coordinar el intercambio de conocimientos e ideas acerca de la seguridad y la salud en el trabajo.29 La OIT ayuda a incorporar estos temas en el ámbito de la gestión nacional y de empresas, haciendo participar a los interlocutores sociales en la creación y el mantenimiento de mecanismos destinados a mejorar en forma permanente los sistemas de SST; y promoviendo la toma de conciencia acerca de la posible necesidad de medidas específicas según el género. Para que las políticas de promoción de SST sean eficaces para mujeres y hombres, deben basarse en información más precisa acerca de la relación entre salud laboral y el sexo de los trabajadores.

    Las mujeres que trabajan se encuentran en particular desventaja por la obsolescencia de las estructuras de la fuerza de trabajo, los mecanismos internos y las actitudes. Una estrategia amplia para mejorar la seguridad y la salud de las mujeres que trabajan ha de levantarse en conjunto con una política nacional en estas materias, en particular en aquellas áreas que concentran gran presencia femenina.

    Es necesario desarrollar un marco coherente, con miras a un enfoque nacional coordinado.

    ¿Qué se puede hacer?

    • Para dar una respuesta eficaz a las dificultades que se plantean hoy en el área de SST, en el marco de una economía globalizada y dinámica, se requiere poner mayor atención tanto al ámbito nacional como internacional.

    • La siguiente lista de medidas, que no es excluyente, puede servir como orientación para ofrecer lugares de trabajo seguros y saludables a mujeres y hombres.

    • Ratificar y aplicar las normas de SST relativas a cada sector, las cuales fueron elaboradas por la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, y que son aplicables a hombres y mujeres por igual.

    • Intensificar la implementación del Convenio sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo, 2006 (núm. 187) de la OIT, junto con la Recomendación que lo acompaña (número. 197), con miras a promover una cultura de prevención con respecto a la seguridad y la salud en todo el mundo.
    • Promover los códigos de práctica de la OIT que contengan recomendaciones prácticas destinadas a todos los responsables de la seguridad y la salud en los sectores público y privado.

    • Los códigos de práctica no son instrumentos legalmente vinculantes, y no pretenden reemplazar las disposiciones de la legislación nacional, las reglamentaciones ni las normas aceptadas.

    • Se proponen, en cambio, actuar como guías prácticas para las autoridades y los servicios públicos, los empleadores y los trabajadores involucrados; para los órganos especializados en protección y prevención, para las empresas, y las comisiones de seguridad y salud.

    • Elaborar políticas eficaces de SST, tanto nacionales como internacionales, basadas en información más precisa acerca de la relación entre la salud y el papel que cumple cada género.

    • Las políticas de promoción de la salud de las mujeres deben tener en cuenta su función como prestadoras de cuidados y trabajadoras, y deben reconocer cada vez más el papel de los hombres como prestadores de cuidados.

    • Incrementar la participación de las mujeres en la toma de decisiones sobre seguridad y salud en todos los niveles.

    • Actualmente, las mujeres son minoría en los órganos de decisión sobre seguridad y salud. Es necesario reflejar sus puntos de vista, experiencias, conocimientos y destrezas al formular y aplicar estrategias de promoción de la salud en el lugar de trabajo, así como en las políticas nacionales.

    • Reforzar la compilación de datos desagregados por sexo, tanto sobre exposición a, enfermedades y lesiones en el lugar de trabajo. Es necesario reunir esta información en forma sistemática en los ámbitos internacional, regional y empresarial.

    • Fortalecer la sensibilidad de género en las actividades de investigación. Se necesita más investigación sobre la salud y la seguridad de las mujeres en el trabajo, en especial en sectores donde constituyen mayoría.

    • La investigación de la salud de las mujeres en el trabajo es particularmente necesaria en los países en desarrollo.

    Comentarios finales:

    Es nuestra labor compensar las desigualdades de las oportunidades de empleo entre hombres y mujeres, sobre todo a través de medidas dirigidas a eliminar el impacto negativo de la interrupción de la actividad profesional a través de una planeación de la gestión integral del riesgo.

    Invirtiendo en medidas preventivas, para poder dirigir el ahorro a causas sustentables.

    Una empresa sana es una empresa Segura.

    Fuentes:
    Fuente OIT. Oficina para la igualdad de género.

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